Él nunca verá el mar

Imagen de una playa soleada, es otoñon en Málaga, se ve la farola.
Otoño “averanado” en Málaga
Cuando alguien nos rechaza, pareja, oferta de trabajo, para realizar una actividad solidaria o para lo que sea, yo me lo imagino como aquél niño que creció sin ver el mar y que jamás en su vida lo llegó a echar de menos…

Si, yo soy el mar, grande, cambiante, incompresible a veces profundo y otras estancado, muchas inescrutable, agresivo, placido, violento, conciliador, vinculante, separador, destructivo, vector de cambios, navegable, infranqueable, limpio, contaminado por mis propios miedos.

Soy ahora mismo un mar de dudas, una mar de opciones, un charco de posibilidades, ese charco que puede crecer con la próxima marea, que puede hacer que me hunda o solo permitirme mojarme los pies, o llevarme a navegar hasta otros puertos.

Marineros de mares que se tuvieron que guardar su miedo al mar, para ir al mar que les daba el sustento, el mar da miedo ese mar inmenso que es el futuro da miedo, pero ¿ miedo a que ?, el miedo del pescador es un miedo real a cosas reales, a las galernas, a los temporales, a naufragar.

El miedo playero, a que una ola se lleve la sandia enterrada en la arena, al corte de digestión, a esa tortilla con pequeños gránulos crujientes, al calor de la vuelta, a los pies manchados, al salitre en los órganos recreativos, miedo a que te roben lo que no has cubierto con la toalla, a cien mil cosas que cuando nos las cuentan no dan miedo.

Ese miedo no existe, por qué yo no voy a cruzar el mar, yo soy el mar, un mar de dudas y de posibilidades, y a veces, para que negarlo, un charco sin sentido aparente en espera que llegue otra marea y lo vuelva mar.

Me cago en la mar salá

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Publicado por

Txentxo

Soy una sorpresa para mi mismo ....